Aquí una definición más completa:

La Atención Temprana es el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tiene por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar. (GAT,2000, p.12).
Sus objetivos son:
- Reducir los efectos de una deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo del niño.
- Optimizar en la medida de lo posible, el curso del desarrollo del niño.
- Introducir los mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas.
- Evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios, o asociados, producidos por un trastorno o situación de alto riesgo.
- Atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno en el que vive el niño.
- Considerar al niño como sujeto activo de la intervención.
En síntesis, los dos objetivos básicos básicos son son:
- favorecer, desde el nacimiento, el desarrollo de todo niño en riesgo o con dificultades; y
- dar soporte a las familias desde el momento de la detección del déficit, presentándole una atención individualizada.


Se refiere a la pauta de cambio de los procesos mentales, como aprendizaje, atención, memoria, lenguaje, razonamiento, pensamiento y creatividad. Los avances y retrocesos cognoscitivos tienen una relación estrecha con factores físicos, emocionales y sociales. Un niño precoz en cuanto al desarrollo del lenguaje despierta reacciones positivas de los demás y refuerza su valía personal. El desarrollo de la memoria refleja aumento o pérdidas de conexiones físicas cerebrales. Un adulto que tiene problemas para recordar el nombres de las personas se sentirá inseguro en situaciones sociales.
Tiene que ver con pauta de cambio de emociones, personalidad y relaciones sociales. El desarrollo psicosocial afecta el funcionamiento físico y cognoscitivo. En efecto, sin conexiones sociales positivas, la salud física y mental pueden verse afectadas. La motivación y la autoconfianza son factores importantes para el aprovechamiento escolar, mientras que las emociones negativas como la ansiedad pueden afectar el rendimiento. En otro sentido, las capacidades físicas y cognoscitivas repercuten en el desarrollo psicosocial, ya que contribuyen en buena medida a la autoestima e influyen en la aceptación social y la elección vocacional.
